24/8/2026
Norberto Fedele: “Las políticas industriales se razonan en un escritorio con cero calle”
El dirigente gremial empresario advirtió que buena parte de las fábricas trabaja por debajo del 40% de su capacidad.
En una entrevista con Trébol Diario, el presidente de la Unión Industrial de San Martín Norberto Fedele advirtió que, en términos generales, las fábricas trabajan por debajo de su capacidad y que los sectores vinculados al consumo son los más afectados. Cuestionó el impacto del RIGI en las PyMEs, reclamó una reforma fiscal integral y pidió políticas que permitan recuperar la competitividad.
La industria de San Martín atraviesa un escenario complejo, marcado por la caída del consumo, las dificultades de competitividad y una menor utilización de la capacidad instalada. Así lo describió Norberto Fedele, presidente de la Unión Industrial de San Martín, quien sostuvo que, en términos generales, apenas cuatro de cada diez máquinas están actualmente en funcionamiento.
“Hay cuatro máquinas de diez que están prendidas en general”, señaló Fedele al analizar la situación del entramado industrial del distrito. Según explicó, existen algunos sectores vinculados a la energía que mantienen un mejor nivel de actividad, pero la realidad es diferente para las industrias orientadas al consumo.
Entre los sectores más afectados mencionó a las industrias textil, fabricantes de calzado y alimenticias, que trabajan “por debajo del 40%” de su capacidad. En algunos casos, sostuvo, las empresas se encuentran cerca del límite del punto de equilibrio.
Para Fedele, uno de los principales problemas es que la caída de la actividad comienza a poner en riesgo el empleo. “Nuestro primer capital es el capital humano. Nos cuesta formarlo y tenerlo preparado. Nosotros entendemos que despedir gente es un fracaso”, afirmó.
El titular de la Unión Industrial de San Martín también cuestionó el diseño de algunas de las políticas económicas implementadas a nivel nacional y consideró que existe una distancia entre las decisiones oficiales y la realidad cotidiana de las fábricas.
“Las políticas no estuvieron pensadas, sino que fueron razonadas en un escritorio con cero calle”, planteó Fedele, quien criticó particularmente la falta de conocimiento sobre el funcionamiento de una industria: “La verdad que son todos generales de escritorio; la mayoría de los economistas no tienen una idea de lo que es manejar una industria, la formación de los trabajadores y las dificultades para mantener equipos de trabajo motivados cuando disminuye el flujo de producción”, amplió.
Consultado sobre otros momentos en donde se aplicaron políticas económicas similares y que hubo crisis en el sector, consideró que “las políticas son mucho más agresivas y a una velocidad más rápida que otras veces”, sostuvo.
La consecuencia, según su mirada, es que muchas empresas se encuentran actualmente en una etapa de supervivencia. “El modo en el que se encuentra la industria es modo supervivencia, subsistencia. Es cómo logramos sobrevivir a la situación”, resumió.
Fedele también se refirió a las recientes declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien había utilizado el término “tarados” para referirse a quienes cuestionan el rumbo económico del Gobierno. El presidente de la Unión Industrial de San Martín cuestionó el tono elegido por un funcionario de alto rango y consideró que ese tipo de descalificaciones afectan el diálogo con un sector que tiene un rol central en la economía.
“Cuando se utiliza la descalificación, quizás se está reflejando lo que es uno mismo. Lamento, desde lo institucional, que un funcionario de alto rango tenga que utilizar este tipo de calificativos hacia una parte importante de quienes traccionan la economía. Duele”, sostuvo.
En ese marco, también se refirió a la respuesta del presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, frente a los dichos del ministro. Si bien remarcó que respeta la institucionalidad y que no considera que haya que romper los vínculos con el Gobierno, entendió que la reacción de la entidad empresaria fue insuficiente. “No creo que haya que romper relaciones. El camino es el diálogo, pero me parece que todo tiene un límite”, afirmó.
“La reforma laboral no mejora la competitividad”
En relación con la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y aprobada en el Congreso, Fedele diferenció los posibles beneficios para futuras contrataciones de la situación de los trabajadores que ya forman parte de las empresas.
“La reforma laboral es para adelante, no para atrás. No es retroactiva”, explicó. En su caso particular, señaló que cuenta con trabajadores que llevan dos décadas en la empresa y cuestionó qué impacto concreto tiene la reforma sobre esa estructura laboral ya consolidada.
“Celebro las reformas, pero mi ecuación de competitividad no se modificó”, planteó el industrial, quien también puso en duda el discurso oficial sobre la evolución de la economía. “Te vienen con ‘los mejores 18 meses’ y la verdad que la mejora no se siente. Y no por eso digo que es un tarado”, afirmó, en referencia a las descalificaciones del ministro.
Fedele evitó, además, responder en los mismos términos que utilizó Caputo. “Si me pongo a la altura de él, que afortunadamente no me voy a poner a su misma altura, tendría que responderle con un epíteto o un calificativo que lo vaya a injuriar”, sostuvo.
Además cuestionó el tono triunfalista que, según consideró, existe dentro de la administración nacional. “Lo que más bronca me da es que todos se autocelebran”, afirmó. Y cerró con una advertencia: “Para los que se autocelebran, los grandes imperios también se caen”.
Consultado sobre el RIGI impulsado por el Gobierno nacional, Fedele reconoció que el programa puede funcionar como un instrumento para intentar traccionar las cadenas de valor, pero cuestionó que sus beneficios no hayan alcanzado de manera significativa a las pequeñas y medianas empresas industriales.
Según el dirigente industrial, la posibilidad de que una parte de las inversiones se destine a proveedores locales no necesariamente garantiza que las PyMEs puedan incorporarse a esos procesos. Fedele incluso sostuvo que “se importan herramientas por los próximos 10 años y las que no se usan al terminar las obras se destruyen y se entierran”, perjudicando así a la industria local, sin generar una cadena de proveedores nacionales y empleo industrial.
“Las cadenas de pago se están empezando a romper”
El panorama también genera preocupación en el sector PyME por las dificultades financieras. Fedele advirtió que comenzaron a aparecer señales que, según sostuvo, no se observaban desde hacía varios años.
“Las cadenas de pago se están empezando a romper”, afirmó. En ese sentido, mencionó la extensión de los plazos de pago y la aparición de cheques rechazados como indicadores de una situación que podría profundizarse si la actividad económica no se recupera.
“Cuando las balas pegan más cerca, en algún momento te pueden pegar”, graficó.
El debate por las tasas municipales también apareció durante la entrevista, particularmente a partir de las políticas impulsadas por el ex intendente de Tres de Febrero y actual senador provincial Diego Valenzuela.
Consultado al respecto, el presidente de la Unión Industrial, dijo que “Valenzuela es de otro distrito, casualmente de un distrito donde yo me crié y donde tengo otra fábrica familiar allí. Quitó un montón de tasas pero tasas que no se estaban utilizando… como la de tracción a sangre. Sacaron 140 tasas, pero nadie preguntó cuales son. Las de tracción a sangre, que yo sepa no hay más carros tirados por los caballos. Valenzuela es una gran acción de marketing y cuando vas a raspar que no hay tales quitas o si hay una quita, por otro lado te lastiman con algún sobrecosto que está oculto”.
Fedele consideró que las tasas municipales pueden representar un beneficio para las empresas, aunque no constituyen por sí solas el factor determinante para definir la radicación de una industria. “Para mí no es un momento decisorio. Todo sirve, porque es un beneficio fiscal”, sostuvo.
Para Norberto Fedele tiene que haber una reforma fiscal integral en los distintos niveles del Estado. “Tenemos que pensar una reforma fiscal integral, en donde el 70% de los impuestos sean directos y el 30 indirecto. En Argentina es al revés. Desde que yo salí de la facultad en el 91, vemos parche sobre parche. No hubo uno que parara la pelota y dijera que vamos a romper el tablero. Este presidente dijo que iba hacer una reforma tributaria, empezó con una reforma laboral hacia adelante. No vinieron las inversiones, las inversiones vienen cuando se motorizan la economía. No tenes inversiones, no hay desarrollo, hablan de ajuste, quitan impuestos que no van al consumo, sino de bienes suntuarios, como los autos de alta gama, pero el 90% no está en ese segmento que es el 10%”.
Frente a este escenario, Fedele insistió en que el desafío no pasa solamente por sostener a las empresas que ya están consolidadas, sino también por evitar que las nuevas generaciones de PyMEs industriales queden fuera del sistema. “Lo que queremos es que el semillero no se nos caiga”, finalizó.